Los hypercars y el renacer de Le Mans

La cita de las 24h de Le Mans es una de las más importantes (sino la que más) del mundo del motor. Una carrera mítica que, si bien sigue muy viva gracias al WEC (World Endurance Championship), ha perdido un poco de esa viveza de la que gozaba en los años 90 y principios de los 2000.

De repente, a finales de 2019, surgió una idea. Y está disparada y predispuesta a lucirse en los próximos años. Llegan los hypercars.

Toyota GR Super Sport, Toyota Gazoo Racing.

En un inicio, la FIA y ACO plantearon la posibilidad de que únicamente compitiesen fabricantes capaces de homologar el mismo coche que usan en el circuito para conducirlo en las calles; produciendo 25 unidades de este durante el primer año de competición y alcanzando la cifra de 100 unidades en el segundo. Es evidente que los costes de un programa de ingeniería y mecánica de tal calibre iban a ser enormes, y recientemente los directivos de Peugeot revelaron que esta normativa iba a ser relegada por las autoridades a fin de facilitar el ingreso de un mayor abanico de fabricantes y entidades. La lucha con la IMSA (el homólogo del WEC en América) se hace latente en esta batalla de las normativas; y pese a la buena idea de hacer competir a estas máquinas, las marcas deberán decidirse, previsiblemente, por alguna de las dos modalidades. Siempre y cuando no se pongan de acuerdo y las diferencias de reglamento sean realmente grandes y supongan un beneficio interesante.

Un reglamento basado en la identidad y la potencia

Nos encontramos, entonces, con coches de un peso mínimo de 1.030kg y 670bhp (Según la normativa FIA para el WEC); amplias opciones de elección y personalización por parte de los constructores y una subdivisión en dos categorías:

  • LMH: Construidos desde cero (chasis, motor, carrocería, etc.) por las marcas.
  • LMDH: Una estructura común sobre la que se desarrolla la unidad de potencia.

La opción LMH es, sin duda, la más atractiva para los aficionados. Por el momento, Toyota Gazoo Racing, ByKolles Racing y Glickenhaus ya se han sumado a este programa para 2021, añadiéndose Peugeot Sport en 2022.

Porsche y Audi, por otro lado, entrarán previsiblemente en la clase LMDH en 2023.

Un amplio abanico de marcas y equipos

El objetivo principal de hacer debutar a esta categoría de hypercars en la resistencia es renovar el gusto de los aficionados por las grandes marcas y máquinas, igualando las características técnicas de las mismas para tener una competición homogénea; pero dando libertad a los fabricantes en los diseños (lo que otorgará una gran identidad a cada equipo).

La eliminación de la norma de homologación de los vehículos puede atraer, sin duda, a muchas otras marcas del panorama que llevan sonando años entre rumores de competir en el WEC. Bugatti presentó recientemente su Bolide: un coche nacido puramente para los circuitos y con el que las cuentas de RRSS del WEC han “flirteado” públicamente para atraer a la marca franco-italiana a la pista. Koenigsegg, por su parte, ya intentó ingresar en la categoría de resistencia hace algunos años y debido a un cambio de normativa, se quedó en la estacada. Los suecos tienen la capacidad técnica y calidad suficiente para entrar en el mundial si se lo proponen. Y bases no les faltan. Agera RS, Jesko…

Bugatti Bolide, Bugatti.

Y como ellos, muchos otros están en la órbita de la palabra “hypercar”. Ferrari, Lamborghini, Pagani, Alpine… Incluso Aston Martin seguirá, previsiblemente, dándole vueltas a la posibilidad de llevar adelante el proyecto de su Valkyrie pese a la compra de la marca por Lawrence Stroll y los aparentes ánimos de centrarse únicamente en la Fórmula 1.

Por el momento, sea en el WEC y las 24h de Le Mans o en la IMSA y su Sebring, parece que algunos fabricantes se lanzan ya a la piscina, como hicieron otros tantos hace décadas. Y vendrán muchos más, para volver a hacer de la resistencia un lugar grande y de renombre. No hay ideas locas, solo mucho que ganar y titulares que dar.

A Mazda les tildaron de desequilibrados por querer competir con aquel icónico 787-B con motor rotativo wankel. Y ganaron. Escribieron su nombre en la historia. Puede que estemos ante otro de esos momentos que serán recordados en el motorsport. Ante el nacimiento de algo verdaderamente grande. Tiempo al tiempo.

*Artículo en colaboración con El Generacional

Publicado por Rodrigo García Vita

Fotógrafo y periodista de motorsport.

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